Gato Roboto Switch – El miautroidvania de toda la vida

Los datos que almacenamos en internet están creciendo de manera acelerada en los últimos años con las redes sociales y los smartphones ¿Sabías que al día se generan 2.500 millones de GB de datos? ¿Y que se comparten 49.380 imágenes en Instagram cada minuto? ¿Cuántas de esas fotos son de gatitos? No lo sabemos, pero seguro que muchas. Son monísimos y nos encantan, en nuestras redes sociales, nuestra casa y ahora… en uno de los juegos indie retro más destacados del año. Hablo de la nueva propuesta de Doinksoft y Devolver Digital: Gato Roboto.

Nos encontramos con un juego estilo pixel art, en blanco y negro en un principio, que recuerda a los juegos de Amstrad o la primera Game Boy. La historia que nos propone el juego nos sitúa en la nave de un teniente llamado Gary que ha detectado unos datos extraños en una base situada en un planeta alienígena. Tras preguntar a un comandante al mando le dan permiso para ir a investigar, y allí se dirigirá junto a su gatita Kiki, la cual usa para que le haga compañía durante los largos y solitarios viajes. Durante el aterrizaje Kiki, en lo que es una actitud muy gatuna, se sube a los controles de mando y sin querer pulsa unos cuantos botones que dan al traste con la nave y dejan a Gary atrapado en ella. Tras el accidente la única que puede salir es Kiki, por lo que le tocará salvar la situación que ella misma ha provocado investigando la base.

La gatita bajará de la nave, conectada en todo momento con Gary a través de radio. Enseguida tomamos el control de Kiki y percibimos que no tiene muchas habilidades, simplemente saltar y escalar paredes con esa agilidad tan felina. Pronto nos encontraremos una zona inundada de agua y como buen gato, no le va a hacer gracia mojarse, pero siempre va a estar ahí Gary para darnos un empujón (o un grito en este caso) y recordarnos que tenemos que ser valientes. Este es el momento en el que somos conscientes de que, a pesar de ser una dulce y aparentemente inofensiva gatita, tenemos que tener agallas y salvar la situación. Para hacer esto nos ayudará un traje mecha que nos encontramos en la base y que kiki sabrá manejar a la perfección. Con este traje tendremos la capacidad de disparar, saltar y unos cuantos toques de vida. Lo siguiente será encontrarnos un ordenador que hace las veces de cerebro de la base y que nos pide que solucionemos tres problemas antes de poder bajar al laboratorio para descubrir qué pasa ahí y poder arreglar nuestra nave. El humor de las conversaciones de Gary con Kiki, que no dice nada distinto a un miau, y lo absurdo que se convierte en ocasiones la historia dará para echarnos unas risas mientras recorremos las salas del jeugo.

La pequeña historia sirve de excusa para ponernos a los mandos de Kiki con su mecha y explorar todo el mapeado que nos ofrece Gato Roboto. Las similitudes con el primer Metroid son tan evidentes que el juego casi podría considerarse una especie de homenaje al título de NES de 1986. Tendremos salas separadas por esos característicos tubos con el acabado semicircular a los que tendremos que disparar para abrirlas, el mapa conformado por cuadrados que se irán descubriendo conforme vayamos visitando nuevas salas, una variedad de enemigos que necesitarán de distinto número de disparos para acabar con ellos y lugares en principio inaccesibles a los que podremos llegar cuando obtengamos más habilidades. Porque como habéis adivinado nuestro Mecha se puede mejorar y todo se irá haciendo más divertido con la adquisición de nuevas armas y funciones.

Esta es quizás la característica más novedosa  que introdujeron los juegos de Metroid y que por supuesto también encontramos en Gato Roboto. Pese a que el juego nos va a guiar de forma clara hacia la resolución del problema del que nos estemos ocupando en ese momento (drenar unas salas inundadas de agua o arreglar unas máquinas que están soltando un calor insoportable), se nos va a premiar la exploración de salas secretas con nuevas habilidades o módulos de botiquín que aumentan nuestra vida dentro del mecha. Conseguiremos un disparo con cohetes, doble salto o un dash que servirá para atravesar obstáculos de otro modo insalvables. Algunas de estas habilidades serán imprescindibles para llegar al final del juego y nos las encontraremos por el camino, pero otras como digo sólo nos servirán para hacernos el camino hasta el final más fácil y tendremos que explorar un poco para conseguirlas, como es el caso de los botiquines. La exploración frecuentemente va a requerir que kiki salga del mecha y se arriesgue por su cuenta a llegar a salas repletas de enemigos o cruzar zonas inundadas de agua a las que no se puede acceder con el mecha. El peligro de ir fuera de nuestro supertraje es que no tendremos ninguna de las habilidades conseguidas y que con un toque acabarán con nuestra vida.

Por suerte nos encontraremos continuamente salas que funcionan como guardado rápido y donde además vamos a recuperar nuestro mecha. Como añadido coleccionable, a través de la misma exploración vamos a ir descubriendo unos módulos que nos obsequian con una nueva paleta de colores para el juego. Con esto podremos cambiar en cualquier momento y hacer que los colores del juego sean más similares a los tonos verdosos de la Game Boy clásica, ponerlo de un azul chillón, amarillo, rojo… Seguro que encontraremos una paleta que sea de nuestro gusto. Yo he ido cambiando durante la partida de una a otra y resulta divertido el toque que le da.

Según vayamos avanzando nos encontraremos un antagonista que nos pondrá las cosas difíciles durante toda nuestra misión y que hará las veces de mini boss al que tendremos que derrotar sí o sí en varias ocasiones para avanzar en la aventura. Gato Roboto no tiene selector de dificultad y, pese a que raramente vamos a completar el juego sin morir ni una sola vez, en cuanto nos aprendamos los movimientos de los jefes y la mejor forma para acabar con ellos, un jugador medio no va a tener mayor problema en derrotarlos tras unos cuantos intentos. Eso sí, el juego será más exigente a la hora de completarlo al 100% y nos tendrá explorando como locos. Llegado un momento de la historia el juego te avisa que si continúas no habrá marcha atrás y no podrás conseguir las habilidades o módulos coleccionables que te falten. El juego no tiene postgame por lo que si decidimos continuar sin haber explorado a fondo la única forma de llegar al 100% será empezando una nueva partida. La primera pasada del juego a mí me ha durado 4 horas, tomándolo con tranquilidad y muriendo unas cuantas veces. En una segunda pasada ese tiempo se redujo a la mitad, al saber ya dónde tenía que ir y cómo derrotar a los jefes. Estoy seguro de que encontraréis gameplays en las redes pasándose el juego en menos de una hora, pero no va a ser el caso en una primera partida.

En el apartado gráfico Gato Roboto no tiene mucho donde rascar, siendo similar a propuestas recientes como Minit, muy minimalista. El poder seleccionar varias paletas de color le da un toque distinto que agradecerán aquellos a los que les da fobia el blanco y negro. La banda sonora no destaca en ningún momento, siendo quizá lo más flojo del juego, al que le hubiera venido bien alguna sintonía pegadiza que ir tarareando a lo largo del juego. En la versión de Switch personalmente he echado en falta una opción para desactivar la vibración de los mandos. Es algo que le pasa a muchos juegos en la consola de Nintendo y es que los mandos de switch vibran mucho y hacen mucho ruido, algo molesto cuando estás jugando con personas alrededor y puedes molestarlas.

En conclusión, Gato Roboto se establece como una propuesta simpática pero demasiado continuista en su género, llegando a poder considerarse como un homenaje al clásico metroid. Está un escalón o dos por debajo de propuestas indies brillantes en años anteriores como Hollow Knight, Celeste o Dead Cells. Aun así quienes sean amantes del género lo van a disfrutar mucho y a un precio de 7.99€ en Switch y Steam nos va a hacer pasar un rato muy entretenido.

Review
  • Lo mejor
    DisfrutableTotal Score

    - Un juego entretenido que hace bien todo lo que propone.
    - El humor del que hace gala al estar controlando a un gato.
    - El precio reducido de salida.

    • Lo peor

      - Se hecha en falta alguna innovación en lo jugable.

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