Journey to the Savage Planet – Impresiones modo cooperativo

En el marco de la pasada Gamescom 2019 que tuvo lugar un año más en la ciudad alemana de Colonia, visité el stand para prensa de 505 donde pude probar sus próximos juegos para este año, a la conclusión de la feria ya os conté que me pareció Indivisible, y ya podéis leer o escuchar nuestro análisis de Control, pero la distribuidora de Bloodstained tenía otro juego que dejó su información embargada hasta el día de ayer, y del que estuve probando su modo cooperativo en compañía de Alex Hutchinson director creativo de Journey to the Savage Planet y co-fundador de Typhoon Studios.

En Journey to the Savage Planet encarnamos a un recluta de la Kindred Aerospace, la cuarta compañía más importante en el marco de la exploración espacial. Y como tal, la exploración es la mecánica principal en la que se centra el título, una suerte de No Man’s Sky con límites y un cargado sentido del humor que disfrutar en compañía de otro amigo o, si lo prefererimos en solitario, pero debido a lo disparatado de algunas situaciones lo mejor es hacerlo en compañía. Las diferencias jugables cuando estamos acompañados no se traducen en mayor dificultad, más enemigos en pantalla o competir por los recursos, ya que estos son compartidos entre ambos jugadores, realmente el juego no modifica nada y como mucho lo que sí se gana, además de la compañía, es que, en el improbable caso de que caigamos en combate, alguien nos pueda reanimar, si bien se ha de decir que los puntos de reaparición son abundantes y benevolentes con los jugadores.

La demo que se me dejó probar ya tenía al personaje en un estado avanzado y con un gran número de habilidades desbloqueadas, pero se entiende que durante el juego no todas van a ser accesibles desde el primer momento y que, (que los dioses me perdonen) esto le va a dar un toque de exploración al estilo de un metroidvania (perdón), ya que a medida que vayamos consiguiendo evolucionar nuestro personaje, nuevas zonas con sus misiones pasarán a ser disfrutables.

Journey to the Savage Planet no se puede considerar que sea un juego especialmente complicado, ni que persiga un objetivo demasiado elaborado, el mecanismo por el que se me guió durante la demo de una hora de duración fue el realizar distintas misiones en el mundo, que consistían en buscar ciertos rastros, desbloquear algunos puntos de viaje o utilizar nuestras habilidades para realizar ciertas acciones y, de esta manera, acceder así a los recursos que utilizaremos en una impresora 3D que nos provee de nuevas herramientas y habilidades.

Entre estas herramientas pude probar el gancho de rayos que eleva al jugador ir enganchándose y balanceándose por los escenarios, en su perspectiva de primera persona no resulta complicado encontrar los puntos a los que agarrarnos para alcanzar zonas a priori inaccesibles de los escenarios. Este gancho no se quedaba ahí, ya que durante la partida se podía mejorar para anclarnos a los distintos raíles de energía que nos permiten desplazarnos rápidamente por los escenarios.

Los combates me resultaron muy gratificantes, teniendo que enfrentar a algunos enemigos de aspecto poco amenazante que, si bien no son muy complicados, mostraban diferentes variantes de mecánicas en sus ataques y comportamientos, ocasionándome alguna que otra dificultad, especialmente unas masas voladoras que lanzaban tinta y a las que les cogí bastante tirria (habrá venganza cuando salga el juego).

Algo que me llamó la atención es que, según se me explicó al jugar en cooperativo no es necesario que los dos miembros del grupo alcancen el objetivo de la misión y que basta con que uno de los dos lo haga disfrutando ambos de la recompensa. Me parece una propuesta interesante a la hora de establecer una simbiosis entre ambos jugadores, una posibilidad, si se ejecuta con inteligencia, de dar una sensación real de cooperación y de aprovechamiento de mecánicas. Durante los combates haremos uso de nuestra pistola así como de algunas granadas y explosivos que iremos recogiendo de los escenarios, resulta interesante aquí que los elementos naturales que vayamos escaneando y conociendo nos van a abrir la puesta a nuevos útiles con los que deshacernos de la distintas amenazas que se nos planteen.

Además de recursos, podemos escanear a los distintos animales que vemos en el planeta a fin de conocer más de ellos, esto nos va a dar ventajas tácticas como conocer sus hábitos o debilidades. De esta forma enemigos que pueden parecer invulnerables en un principio, al encontrar el recurso en cuestión en el planeta y tras crear el objeto necesario en la nave serán por fin enfrentables. Cabe destacar que no todas las criaturas del juego son hostiles, de hecho, en muchas ocasiones vamos a encontrarnos con que estas no nos atacan si no lo hacemos nosotros primero.

En la hora de la que dispuse, pude enfrentarme también a una suerte boss que se regía más por mecánicas relacionadas con las plataformas y atacar en el momento preciso, que con la realización de una gran cantidad de daño por mi parte. Su diseño me resultó muy llamativo y extraño así como el resto de los enemigos y flora que fui encontrando durante mi exploración del planeta, que resultó ser de lo más alegre y colorido.

Journey to the Savage Planet saldrá el 20 de enero de 2020 al mercado y podemos esperar una experiencia muy divertida de él que, en palabras de los desarrolladores nos llevará unas 30 horas acabar completamente en nuestras PS4, XBOX ONE y PC.

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