Nioh 2 – Análisis (PS4)

En  el momento que se publique este análisis habrá hecho un año justo desde que se lanzó al mercado Sekiro: Shadows Die Twice. Aquel juego de From Software fue analizado en esta misma web por mí mismo con la ayuda de mi querido compañero Pablo Salcedo. Un análisis especial, pudimos ser los primeros en llevar un análisis completo de aquel juego dentro del mundo del podcasting de videojuegos en castellano. Es más, si echo la vista atrás veo que en el primer programa que hicimos de los casi doscientos que llevamos de Guardado Rápido uno de aquellos primeros juegos que analizamos fue Nioh. De Sekiro se dijo antes de su salida que era una copia que se fijaba en el modo de hacer del Team Ninja con su primera entrega de Nioh. Sin embargo, el tiempo y la experiencia nos dicen que hay pocos elementos para comparar ambos juegos, más allá, de su ambientación en el Japón de los clanes y sus guerras civiles del llamado período Sengoku. Sí, los dos responden a un mismo género, el Action RPG con tintes de souls, pero su esencia es muy distinta.

 

Y probablemente para el lanzamiento de Nioh 2 este pasado 13 de marzo haya depositado demasiadas expectativas. Team Ninja demuestra que reinventarse dentro de este género no está al alcance de todos. Muchos han sabido aportar cosas nuevas, detalles diferentes y firmas propias a este género que amo y que tanto me da. The Surge 2, Code Vein, Sinner o Ashen son ejemplos de la variedad de perfiles que se encuentran a día de hoy en este tipo de juegos. Pero, con cada análisis que hago, con cada año que pasa, con cada “souls” que sale, me es más difícil ignorar que, al igual que ocurriera con los juegos de disparos en tercera persona o los sandbox, ante la proliferación de imitadores hay que saber cribar y pedir algo mejor.

Nioh 2 ha sido, te adelanto, una buena experiencia, un buen juego que ha intentado dentro de sus posibilidades ganarse un aire distinto al de su antecesor pero que, tiene en su estructura de misiones secundarias y en su narrativa dos anclas que impiden a esta segunda entrega navegar hacia el mejor de los puertos.

Precisamente señalo a la narrativa de Nioh 2 como un problema, habrá muchos de los que os acercáis a juegos de este estilo a los que poco o nada os importa la historia, queréis combates, retos asfixiantes, adrenalina al acabar con un jefe y soltar el mando o enormes niveles repletos de secretos. Yo también. Siempre lo he dicho, soy de los que les importa poco el lore de Dark Souls a la hora de jugarlo, no me afectó la ambigüedad de Bloodborne o me hizo gracia la historia de The Surge. Sin embargo, nunca pude criticar a estos juegos por su narrativa por una sencilla razón: son títulos totalmente asertivos con lo que hacen, las pinceladas de su trasfondo están ahí. Si quieres las tomas, si no, las dejas. No te aburren con ello.

Sin embargo, Nioh y Nioh 2 son juegos que se empeñan en querer contarte algo, y esto no es malo, por eso citaba a Sekiro al principio del análisis, este juego consiguió sin arriesgar, no patinar en su narración. Pero a Nioh 2 le ha pasado como a Joaquin Phoenix en el escenario de la película de Joker, en algún momento de su desarrollo, alguna ensoñación ha llevado a Team Ninja a pensar que son entendidos, pero nada más lejos de la realidad. El juego se esfuerza a través de cinemáticas en contarnos trozos inconexos de una historia que linda con sucesos reales de los que nada sabemos en occidente. Se nos presentan sucesos y personajes a los que no podemos ubicar salvo en contadas ocasiones en esta segunda entrega donde veremos a algunos de los protagonistas del primer juego al cual, por cierto, precede en su línea temporal. Y si te quieres enterar de algo más, que no de todo, tendrás que bucear en el menú del juego para encontrar las extensas entradas de texto que te sitúen mejor dentro del marco de esta historia que narra el periplo de un hombre con propiedades de demonio yokai condenado a matar a su propia especie para encontrar así su camino y,  por tanto, su origen.

En su jugabilidad se mantiene la base de la primera entrega, la postura de ataque media, alta y baja se conserva y el pulso de ki sigue estando muy presente. En definitiva las señas de identidad de la franquicia siguen ahí, además se han mantenido las armas de las expansiones del primer juego y se han añadido un par más de ellas dando una mayor variedad y posibilidades a la hora de elegir entre cuatro armas principales y cuatro secundarias junto a las que se mantienen los arcos, rifles y cañones de mano con los que atacar a distancia.

En mi caso me he decantado por la katana y el odachi, llamadme clásico su queréis, pero no me veo encarnando a un ninja/samurái con hachuelas o una enorme guadaña. Además de este añadido y el hecho de que para este juego encarnaremos un personaje al que personalizaremos a nuestro gusto gracias a un profundo editor que resalta excelentemente durante las cinemáticas, sintiéndose nuestro particular modelado como un más dentro del prerrenderizado de estas cinemáticas, se ha añadido la posibilidad de realizar parrys.

Estos bloqueos no son del tipo de los que se vieran en Sekiro, Bloodborne o The Surge 2 si es lo que estás pensando, de hecho se enlazan con otra serie de cualidades que llegan por primera vez a este juego. Nuestro personaje tiene la posibilidad de, llegado un punto del juego, alternar entre dos espíritus guardianes en lugar de uno. Estos espíritus son en esencia lo mismo que se viera en el primer Nioh con la particularidad de que al cargar nuestra espada e invocar a estos espíritus nuestra apariencia cambia a la de un yokai.

Aquí conviene señalar que el juego divide a los espíritus guardianes en tres tipos: bárbaro, salvaje y fantasma. Según sea el tipo de espíritu así será nuestra transformación y el tipo de ataques que se puedan realizar. Pero lo realmente interesante está en que, gracias a estos espíritus guardianes se ha añadido al juego una tercera barra además de la de ki y salud. Este nuevo indicador es el ánima, una barra morada que iremos llenando conforme vayamos consiguiendo muertes. Esta barra sirve de medidor para realizar ataques especiales a través de otra novedad: los núcleos de alma.

De forma aleatoria, conforme vas eliminando enemigos estos pueden soltar núcleos. Estos núcleos pueden ser equipados hasta un total de dos por cada espíritu guardián. Con ellos puedes ejecutar ataques especiales propios del enemigo que lo haya liberado, de esa forma el personaje es capaz de asimilar lo mejor de sus enemigos y emplearlo en el combate. Pero ojo estos ataques especiales tienen un elevado coste de ánima y amrita, por lo tanto no vas a poder disponer de ellos como quieras, de hecho en mi partida se han convertido en casi algo anecdótico o que lanzaba casi por casualidad al apretar de forma accidental la combinación de botones. Estos núcleos al igual que las armas se pueden fusionar para conseguir resultados mejorados y de mayor nivel. Sin embargo, como digo, no he tenido la sensación de que me dieran nada diferencial en esta segunda entrega de Nioh.

Pero hace unas líneas hablaba del parry, este parry se realiza a través de un pequeño gasto de estos puntos de ánima. Durante un breve periodo adquieres el aspecto de yokai y puedes parar los ataques especiales de los enemigos. Estos ataques son muy sencillos de detectar, de hecho antes de ser liberados el enemigo libera un destello con el que identificarlo fácilmente. Sin embargo, a pesar de que este es uno de los añadidos más reseñables del juego dotándolo de una profundidad enorme añadiendo varias capas con las que explorar y descubrir distintas posibilidades durante el combate, los parrys no entran de una forma fluida, el parry perfecto es difícil de sincronizar y esto no es porque el tempo de los enemigos sea complejo, sino porque al ejecutarse por medio de una animación, en mi opinión, demasiado extensa al transformarte en yokai se pierde esa sensación de inmediatez y reflejos que otros juegos del género pueden ofrecer en este apartado.

En cuanto al apartado rolero del juego se ha mejorado el sistema de subida de niveles, esta vez se ha optado por un árbol de con habilidades representadas en esferas más fácil de entender y que se presta más para comprender por donde estas llevando el progreso de tu personaje. Lo cierto es que muchas de las habilidades de armas, jutsu y magia omnyo ya se encontraban en el primer juego y han sido plenamente reaprovechadas, pero se han sabido añadir nuevos caminos de mejora relacionados con la habilidad de cambiante o las nuevas armas. Al final contamos con 13 árboles de habilidad diferentes en los que tendremos que buscar el camino adecuado para crear el personaje que más se adapta a nuestro estilo de juego.

Se mantiene prácticamente igual el sistema de personalización de habilidades. Poco me gustó en la primera entrega y se mantiene en esta, tener que elegir entre habilidades para una secuencia de habilidades en lugar de remapear estas me parece demasiado vago y al final una limitación a la hora de jugar. Por qué elegir en lugar de configurar más combos o combinaciones que se podían haber hecho sin ningún problema. Esperaba que esta segunda entrega solucionara esto pero, en su lugar, lo mantiene prácticamente igual que estaba.

Nioh 2 recicla muchos elementos de la primera entrega, entre ellos una gran cantidad de enemigos y monstruos, muchos se sienten familiares y si no tienes demasiado lejano el juego o no te decantas por un estilo de combate muy distinto pronto recuperas el tempo de los ataques y como matarlos. Lo cierto es que, a pesar del evidente reciclaje, el juego ha añadido al menos un movimiento nuevo cada una de las unidades.

Esto se debe a que hasta el enemigo más pequeño puede ejecutar ese ataque especial que te va a vaciar la barra de vida de un golpe y al que no te va a quedar más remedio que esquivar o, como el juego pretende, hacerle parry. En este punto se hubiera agradecido más variedad en el bestiario, nuevos retos y objetos de estudio con los que sentir la experiencia distinta pero he de reconocer que ir encontrando esos ataques extra y descubriendo sus forma y consecuencias es algo que me ha resultado satisfactorio. Sobre todo cuando he conseguido ese complicado parry perfecto del que os hablaba hace unas líneas.

El juego tiene algunos elementos nuevos como los sudama, pequeños diablillos morados que encuentras escondidos por los escenarios y que son, aparentemente la antítesis de los kodama hacen la función del cuervo en Dark Souls y podrás darles elementos que te intercambiarán por otros. Además se han incluido unos gatitos llamados Scampuss que podremos usar en nuestro favor y que nos acompañarán dándonos su bendición y ayudándonos en los combates por tiempo limitado.

Si hubo algo que no me terminó de convencer de la primera entrega de Nioh fue su sistema de misiones principales y secundarias. Su escenarios más pequeños y acotados no me convencieron en su momento y tenía fe en que esta segunda entrega dejara de lado ese sistema de misiones secundarias y de ocaso que eran más arenas de combate o zonas para grindear que misiones realmente relevantes o con una conexión real con el transcurrir del juego. Pues bien, Nioh 2 repite exactamente la misma fórmula, incluso la explota todavía más, hay más secundarias por zonas y en este caso más es menos. En Nioh 2 se optado por la cantidad dejando de lado la calidad en el diseño de estas misiones y de los niveles, ojo, no es que Nioh 2 no tenga un buen diseño de niveles, simplemente, no consigue sorprender y, para los que tenemos algo de experiencia en estos juegos los caminos alternativos o la disposición de los enemigos puede resultar demasiado previsible. Además, al igual que los enemigos, el juego reutiliza demasiados elementos del primer título algo que denota cierta dejadez y falta de ambición por llegar a la excelencia quedándose con un resultado notable.

Pero si me tengo que quedar con algo en el diseño de niveles de este Nioh 2 sería con las zonas que nos trasportan a lo que el juego denomina el Reino de los Otros, a diferencia del primer juego donde estas zonas eran pequeñas áreas que los enemigos iban creando a su alrededor y que para disiparlas tenías que hacer pulsos de ki, cosa que se mantiene. Estas partes son zonas más grandes como varias casas o pisos que están corruptos y que tendremos que liberar matando a todos los enemigos que se encuentren dentro. A priori no parece nada especial, pero influye directamente en la jugabilidad al encontrarse muchos de los santuarios que actúan como puntos de guardado dentro de estas zonas lo que te obliga a liberarlas por completo si quieres poder salvar tu progreso dentro del tortuoso sistema de niveles de Nioh 2. Se trata de un buen punto que en ocasiones va a exigir de toda nuestra concentración en combate ya que la regeneración de ki en estas zonas es muy lenta.

Precisamente este Reino de los Otros e internarse en él cuando vayamos enfrentando a los jefes finales del juego va a ser uno de los puntos comunes en todos estos enfrentamientos, algo que abre la puerta a nuevas formas de enfrentar a un mismo jefe teniendo que adoptar tácticas diferentes al quedar en seria desventaja cuando el jefe final torna el combate esta dimensión. Probablemente el mejor punto de Nioh 2 sean sus jefes finales, es cierto que algunos, como muchas partes del juego, se reciclan de la anterior entrega pero lo cierto es que están a un nivel alto de exigencia, con buena variedad de patrones que es necesario estudiar previamente para alcanzar el éxito. 

En el apartado multijugador se mantienen los modos de juego cooperativo y de PvP de la primera entrega con un añadido muy destacable: la tumbas benevolentes. Gracias a un ítem denominado «jaspe honesto» podremos colocar una tumba de color azul que ayudará a otros jugadores que al tocarla convoquen a nuestro espíritu para que les ayude en la batalla. Ojo, esto no quiere decir que nosotros en persona vayamos a combatir. Esta ayuda esta manejada por la IA del juego.

Para el cooperativo entre jugadores se mantiene la invocación entre visitantes en los santuarios. Estas tumbas son la respuesta en clave positiva a las tumbas sangrientas que invocan las almas de otros jugadores muertos contras las que podemos luchar también en este Nioh 2. La verdad es que se agradece la presencia de estas, además se premia a los jugadores con recompensas por dejar tumbas para ayudar a los demás e interfieren en el sistema de clanes que se transporta desde el primer Nioh. Se trata de un buen añadido que viene bien en momentos de fatiga pero que, ya te adelanto, no te va a solucionar demasiado a la hora de enfrentarte a un jefe final ya que tanto su vida como la su inteligencia artificial es limitada no rompiendo la incesante sensación de desafío que Nioh 2 sabe mantener en todo momento.

En el apartado gráfico Nioh 2 arrastra todas las imperfecciones y fallos de su primera entrega, sigue siendo especialmente sangrante en la versión estándar de PS4 encontrarse con caídas en la resolución en las misiones secundarias así como elementos pixelados en los enemigos a largas distancias. Sigue siendo fluido en su tasa de imágenes y lo suficientemente estable para no interferir en el combate y que la experiencia se sienta fluida, pero duele demasiado a la vista especialmente en este momento de la generación, encontrarse con enemigos que se mueven a golpetones si conseguimos avistarlos a demasiada distancia.

El apartado musical de Nioh 2 brilla con luz propia, cierto es que toma muchas de las melodías de la primera entrega, pero consigue darles el suficiente lavado de cara para que la épica en los enfrentamientos y la emotividad de sus menús y cinemáticas se mantenga intacta. Con voces en japonés e inglés le juego llega totalmente en castellano en sus textos.

En definitiva, Nioh 2 es un buen juego dentro de su género, aporta elementos distintos a la saga y sigue el camino marcado por su antecesor. Sin embargo, el diseño de sus niveles, las tediosas misiones secundarias y su narrativa para olvidar lo alejan de ser mejor que su antecesor, pero no me atrevo a calificarlo tampoco como peor. Creo que se esfuerza en dar algo diferente aunque no siempre lo consiga pero creo que esto no es algo que deba de lastrar su compra. Si eres aficionado al género, te gustan los desafíos y la dificultad desquiciante, Nioh 2 es tu juego.

Review
  • NUEVO CUERPO, MISMO ESPÍRITUTotal Score
    PUNTOS POSITIVOS

    + El sistema de núcleos de alma es un añadido que aumenta mucho las posibilidades en combate.
    + Alternar dos espíritus guardianes hace al personaje más flexible.
    + Las zonas del Reino de los Otros y los Jefes Finales son todo un desafío.
    + La incorporación de tumbas benevolentes puede acercar a más gente al juego.

      PUNTOS NEGATIVOS

      - Exceso de reciclaje de enemigos y modelados del anterior Nioh.
      - Las misiones secundarias y de ocaso siguen siendo un elemento extraño en un juego de este tipo.

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