Immortal Fenyx Rising – Análisis

Con presentaciones tan dispares y un curioso cambio de nombre, la aventura final lleva el nombre de Immortals Fenyx Rising, y aprovecha este período ofrecido por los dioses para estrenar simultáneamente en dos generaciones de consolas diferentes.
Después de ofrecernos una aventura con el mismo origen mitológico y tan consecuente en 2018, el estudio de Ubisoft Quebec, nos sumerge una vez más en el corazón de la Antigua Grecia y todos sus mitos conocidos por especialistas pero llevado al estilo de Asterix. Entregando, de esta manera, una versión colorida y ligeramente casual con hermosos toques de humor y mucha calidad literaria.
Sin perder tiempo, Immortals Fenyx Rising escoge y mezcla descaradamente en un gran panteón de figuras conocidas toda la historia. Así es como encontramos a la heroína Fenyx, sola en el escenario, después de que su tripulación fue petrificada por, el malo de turno, el titán Typhon. Rápidamente nuestra protagonista se dejará guiar por el embaucador de Hermes, uno de los pocos dioses sobrevivientes a la ira del maligno para ir al rescate de cuatro deidades para luchar contra Typhon, que se encuentra refugiándose en su volcán. 

El necesario dúo

Toda nuestra aventuras será comentada sistemáticamente por el muy encadenado Prometeo y una versión tosca y gruñona de Zeus. De esta manera las voces de estos dos dioses intentan arrojar sus destellos de comedia en esta travesía ingenuamente agradable, para un resultado … relativamente desigual. La verdad es que sin duda la información que entregan este dúo en todo momento es impresionante. Todo relato está lleno de detalles, de historias, de panoramas familiares que se envuelven en rumorología y datos super interesantes de escuchar. Pero a esto también se le suma un humor muy familiar y atractivo que sin duda son la compañía necesaria para los largos viajes que esperan. Pocos chistes dan en el centro, pero sin duda las  bromas funcionan de manera correcta y demuestran la información necesaria para seguir escuchando.

Como papel de calcar 

Desde su primera aparición, a nadie se le habrá escapado que las aventuras en Immortal Fenyx Rising toman mucho de The Breath of the Wild, y esto a pesar de su parentesco igualmente obvio con Assassin’s Creed, Odyssey en mente. Pero al igual que un estudiante atento escuchando al maestro, la influencia de las recientes aventuras de Link parecen haberse afianzado, como Ulises sobre los troyanos. Sin duda de aquel juego de 2017 se puede ver claramente la inspiración, pero hay mucho agregado interesante, simplificado y sobre todo tan agradable al juego. Algo que sin duda no me paso con Zelda en su momento. Es cómodo viajar, rápido de llegar de punto a punto e interesante de explorar en todo momento, ya que no hay locación que no tenga su peculiaridad. 

Después de despertar, nuestra heroína / héroe recupera su espada para encomendarse una misión: la de encontrar estas cuatro deidades en tan basto mundo y triunfar sobre sus pruebas para poder atacar un volcán ubicado en en el medio del mapa. Para ello, tendremos que explorar libremente un mundo totalmente abierto y orgánico, utilizando un nuevo poder: alas que permiten sobrevolar, y ubicar a distancia las Criptas del Tártaro. Estas sirven para farmear, y triunfar sobre pequeños puzzles basados ​​en la física y la destreza para recuperar, entre otras cosas, uno de los tantos rayos robados de Zeus. Con estos mismos iremos aumentando gradualmente la barra de resistencia, imprescindible para explorar libremente en carrera, nado,  pero sobre todo para la escalada de todos los muros de este universo. Por lo tanto, también podemos descubrir a través de la horizontalidad, pero esto no siempre funciona ya que e encontrado lugares o momentos en los que se entiende que no puedas hacer uso y abuso de la habilidad para “escalar todo”, pero nadie ni nada te lo advierte. Esto desencadena muchas más veces de las que me gustaría en una muerte innecesaria y molesta.

Obviamente que llegar de un punto A a B no será un viaje de placer, nos enfrentaremos a muchos enemigos explotando los elementos del paisaje circundante: rocas, proyectiles, árboles y otros elementos. Combinando estos enfrentamientos con la resolución de acertijos ambientales presentes por todas partes vamos a ir avanzando en las tareas que Hermes nos tiene preparados para lograr nuestro objetivo final. Descubrir estos puntos en el mapa requiere la voluntad de una exploración bastante inoportuna. Cada punto de interés representa perder tiempo descubriendo los y marcandolos para que aparezcan en el mapa. A diferencia de lo que puede suceder en Assassin’s Creed aquí el uso de la altura simplemente genera cierta facilidad pero tranquilamente podemos realizar la búsqueda desde el suelo y girando la vista infinitamente apretando otro botón para “descubrirlos”, algo que no me pareció obstaculizador pero sí extremadamente molesto. 

Entre monstruos y dioses

El mapa del mundo también lleva el sello del gigante francés, ya que con una pequeña observación en primera persona, las marcas se multiplican, y rápidamente nos encontramos ante un diluvio de iconos mezclando botín, puzzles, desafíos, misiones opcionales y otros misterios por resolver que ningún amante de la saga de asesinos pueda desconocer. Aunque el verdadero problema es la inmensa cantidad de actividades repetitivas que vamos a estar haciendo para poder mejorar nuestro equipamiento, habilidades o estados de salud. Peor aún es el momento donde nos damos cuenta que estamos desbloqueando skins de nuestras actuales armaduras o armas. Este punto marcó un antes y después para mi en el juego, porque quien en su necesidad por explorar opta por esta opción? Lo peor es que no se puede discriminar y si nos gusta la exploración o el resolver la infinidad de puzzles que Immortal propone simplemente esto se convierte en un suplicio que nunca vi en otro juego.

Más allá de esta observación, está claro que esta fórmula de llenarnos el mapa con actividades funciona bastante bien: sin pretender marcar una u otra de sus inspiraciones, Immortals Fenyx Rising encuentra rápidamente su punto de equilibrio en ofrecer una aventura colorida (muchas veces al límite de la saturación), relativamente variada y suficientemente accesible para que un buen número de aventureros encuentren allí su camino. Hay que decir que la dificultad no existe como tal incluso en la más alta, ya que claramente está destinada a un público bastante joven. Pero las cinco áreas principales de este universo mítico-caricaturesco se pueden explorar aunque sólo sea para aprovechar estos tonos extravagantes que a veces recuerdan a la los delirios colorimétricos más acérrimos de Splatoon. A esto se suma una visión bondadosa y atractiva de la mitología griega, donde los monstruos nunca dan miedo y donde los dioses parecen estar lejos de sus retratos antiguos.

Punto de fricción 

Immortal Fenyx Rising sin duda no va a ser el juego del año ni por cerca, pero eso lo sabe y quizás aquí es donde se ubica este famoso punto de equilibrio: sin ser innovador o intentar realmente algo innovador, la aventura ofrece una fórmula que funciona. Una entre exploración, narración, combates de aquí y allá, y rompecabezas más o menos exitosos, todo en uno. Un paquete muy agradable, que se beneficia de una dirección artística única, a menudo basada en texturas 2D para dar mejor la impresión de evolucionar en una película animada. Pero para aprovechar este aspecto visual relativamente reluciente, aún hay que estar bien equipado: tal vez como lo veremos por aquí en la siguiente generación por allá en diciembre. Una que ofrezca tiempos de carga casi inexistentes o una profundidad de campo realmente apreciable y (sobre todo) un implacable estado a 60 FPS estables. Ya que en la versión de PS4 estamos estancados a 30 FPS con una resolución escalada en 4k. Cuando hacemos las comparaciones con la versión de PC podemos decir que la diferencia es tan abismal como una RTX 2070 puede ofrecer. Sin duda contamos con inferioridad pero sin dejar de perder todo lo que el título tiene para ofrecer, que sin duda para aquellos menos afortunados para entrar a la nueva generación va a ser una experiencia mucho más que aceptable.  

Un mito de segunda

Que contraproducente se volvió el querer separar el argumento de la narración. Porque mientras transcurrimos la historia lentamente todo se vuelve tan genérico como puede creerse. El aditivo de tener dioses griegos no funciona cuando tenemos una base tan pobre y sin ganas de explorar los límites. A esto se suman largas y tediosas lineas de dialogo que restan en vez de sumar a momentos que no generan ni aportan algo más interesante que la explicación de debates internos y como, al final de todo la palabrería, solucionarlo o corregirlo. Momentos avanzados solo lograron que pase lo más rápido posible los diálogos sin saltearlos para poder formar esta opinión. 

De manera contraria tenemos a Zeus y Prometeo. Un inteligente y funcional elemento que logran hacer el viaje más ameno y entretenido. El hecho de no tener que plantarse a escuchar es algo que le juega a favor a un título que busca que dispongamos de bastante tiempo para conocerlo. Sin duda uno de los mejores aciertos de Immortal Fenyx Rising.

Tal vez algo más pedante es lo que me encontré con el sistema de lucha. Los patrones se cuentan para cada enemigo con los dedos de una mano, y que por tanto terminan muy rápidamente pareciéndose, y para contrarrestarlos sin ser por demás hábil. De esta manera la herencia de Assassin’s Creed aparece una vez más y genera desde el primer segundo a sus jugadores sentirse como en casa: esquivar, parar, golpear y uso de habilidades especiales funcionan de manera similar con el extra de tener un sistema de aire. El cual se desarrolla de la misma manera que los enfrentamientos terrestres, pero resultan más desordenados, aunque la perspectiva de jugar con este nuevo eje ofrece algunas opciones adicionales. Por otro lado, y como si fuera un título de celular genérico que debemos ya erradicar de este mundo, nos encontramos con los mismos enemigos de la anterior zona pero con otro color y elemento como habilidad. Si, es verdad que hay monstruos nuevos, pero la repetición está ahí todo el tiempo y no deja de aparecer para hacernos repetir un sistema de combate que de por si muy poco tiempo estaremos spameando una vez encontremos la versión más cómoda para hacer todo el daño posible. 

Tal vez la peor parte de esto es cuando esta fórmula se traslada a los jefes y otros animales “legendarios” para rellenar un poco más cada área. Sus patrones también se pueden contar fácilmente, y con demasiada frecuencia dan la impresión de estar frente a una IA automática en todo momento en vez de a un desafío real. Por lo tanto, la oportunidad se abre rápidamente para abusar los poderes de Fenyx para utilizar la misma secuencia una y otra vez.

Todo en un mismo paquete

Immortals Fenyx Rising ofrece bastantes sorpresas durante las fases de exploración como para no tener que preocuparse por el armamento a manejar. En nuestro repertorio tendremos una espada para el combate cuerpo a cuerpo, un hacha o martillo para hacer que la barra de aturdimiento suba más rápido y un arco para gestionar la distancia. Si las variaciones existen, cada categoría de armas evoluciona pero en grupo, gastando preciosas gemas que también permiten favorecer la defensa a través de dos piezas de armadura. 

Elección y creencias

Con Immortals Fenyx Rising, Ubisoft Quebec juega una carta segura. Esta nueva licencia que mezcla con mucho ingenio las mecánicas de Assassin’s Creed y Breath of the Wild logra crear una experiencia atractiva y sobre todo interesante. Quienes usen el indulto a la repetición disfrutarán entonces de una colorida aventura, bastante atractiva y sobre todo atrapante. Una que consigue simplificar todos sus aspectos como la gestión del inventario para dejar jugar sin problemas al gran público. A pesar de sus imperfecciones que atestiguan la dificultad de ofrecer un mundo bien desarrollado o elaborado Immortals Fenyx Rising aún se las arregla para ofrecer muchos acertijos con desafíos, pero que técnicamente sigue utilizando las herramientas más antiguas de los videojuegos. Después de unas decenas de horas metidas en este mundo, uno puede esperar una secuela que podría, con un poco más de seriedad y ajustes encontrar una fórmula que se mantenga en pie sin la necesidad de ayudas externas.

 

 

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