Tribes of Midgard – Análisis

Tribes of Midgard es una apuesta arriesgada que combina el elemento roguelike en un juego de supervivencia. Si bien es un juego de mundo abierto, un sandbox, que podemos jugar tanto solos como online ya sea con amigos o en matchmaking, hace fuerte incapié en los reintentos. Cada partida nueva será diferente a la anterior, pero hay elementos que van a repetirse y está en el jugador encontrar la manera de progresar.

LA IDEA

El juego principalmente te invita a que juegues online. Si bien se puede progresar solo, es mucho más eficiente online, sobre todo al principio hasta que entendamos de que va todo este asunto.

Para ello utiliza varias señales claras como ponerte un juego por temporadas, con recompensas exclusivas al subir de nivel y por supuesto, un pase de temporada donde desbloquearemos nuevos objetos jugando o bien, pagando con dinero real para ahorrarnos algo de tiempo. Aunque esto último no afectará a la experiencia porque la tienda se venden principalmente cosméticos, acá hay que jugar si o si para obtener los objetos del juego.

La otra señal clave es que nuestro principal objetivo es sobrevivir al Ragnarok y para ello debemos cuidar de la última semila de Yggdrasil, como si fuese nuestra base o nexo principal. Si la vida de este llega a cero, perdemos. Por tanto, todas las noches hay que defenderlo de las amenazas del Helheim.

Como verán, el juego lógicamente está basado en el lore de la mitología nórdica por tanto nuestro vikingo de turno tendrá que hacerse más fuerte conforme pasen los días. Para lograrlo es mejor siempre la cooperación grupal, por eso vuelvo a remarcar que al principio al menos, lo mejor es jugar online para ir entendiendo la idea.

Sobre todo porque hay que hacer muchas cosas. Tenemos que proteger el nexo, con ello subir de nivel a los aldeanos que nos ayudarán a defender la aldea, upgradear las defensas de la aldea, poner más defensas como si fuese un tower defense (porque por la noche, es básicamente eso). Como si fuera poco, también tenemos que recolectar, craftear nuestro set, armas, herramientas, explorar, hacer quest secundarias para desbloquear equipamiento entre otras cosas y por supuesto, la quest principal para ganar la partida. Que ya les digo, de a un solo jugador, es muy difícil.

En Midgard siempre vas a tener algo para hacer y a contrarreloj. Por eso, de nuevo, es mejor con gente (ultima vez que lo menciono, que no quiero ser repetitivo) así pueden dividir tareas y progresar más rápido.

Y la cosa se pone seria cuando aparece un Jotun, un gigante con muchísima vida y daño que quiere destruir nuestra aldea. Tanto en estos momentos como en la quest principal, que tiene varios objetivos, es donde más tendremos que cooperar.

EL FUNCIONAMIENTO

A priori la idea parece buena y bastante completa, pero ya sabemos por experiencia que tratar de acaparar todo, casi nunca sale bien. El que mucho abarca poco aprieta. Es por eso que Tribes of Midgard tiene que empezar a ajustar algunas tuercas para que todo quede más firme. Aún así, por ser la primer temporada y un juego recién lanzado, tiene una base bastante sólida sobre la cual trabajar.

Lo primero es el elemento roguelike. Funciona bien porque dan ganas de seguir progresando, jugar otra partida para llegar más lejos, sobrevivir más días, desbloquear nuevas clases y así llegar al verdadero final de la aventura.

Pero, una vez lo haces… ¿Qué más, volverlo a hacer?. Todo depende de nuestro ritmo, claro pero tiene que mejorar ese “post-game” para mantener al jugador todavía enganchado. Las primeras partidas son increíbles, si, pero con 20-30hs encima ya no genera tantos incentivos como roguelike para seguir jugando más que desbloquear algunos cosméticos o subir de nivel de cuenta.

Es un poco también lo que le pasa a juegos del estilo Diablo. Donde realmente se quedan los fanáticos de la saga que les encanta repetir una y otra vez la campaña en cada temporada. Tribes of Midgard tiene potencial para ofrecer más que eso, por tanto sería una lástima que se conformara con ello. Ojalá podamos ver pronto más variantes de juego.

Y hablando estrictamente de sus modos, tenemos online y solos. Lo que a muchos puede descolocarlos si no están interiorizados en el género. Porque a primera vista parece un juego de supervivencia clásico y eso de construir todo, mejorar tu personaje y perder para volverlo a hacer, da pereza en algunos casos. Por eso no vendría mal un modo sandbox, más relax, para experimentar. Pero también es verdad que sería contraproducente con el factor sorpresa que se gana al ir progresando de a poco entre una partida y otra.

Con esto quiero poner en claro que al combinar tantos elementos, que muchas veces pueden pisarse entre sí, va a ser complicado encontrarle el punto justo para no romper el juego. Para no ajustar de más. Por eso es el jugador el que deberá adaptarse a Midgard. Lo típico de probarlo y ver si es tu estilo. No es un survival común y corriente, es un roguelike con elementos survival, un combate de Hack&Slash y un sistema de tower defense.

También hay un temita con los balances. Existe una delgada línea entre lo que es verdadera dificultad y un juego mal balanceado. Si se pasa esa raya, el jugador puede encontrarse con situaciones un tanto molestas.

Por ejemplo, que se rompa tan seguido el arma principal. Para ello hay que repararla casi todos los días, yendo a la base y pagando almas en el proceso. Pero, si se nos rompe el arma y nos matan… sorpresa, perdemos las almas y no tenemos como repararla. De modo tal que ahora tenemos que estar jugando con un arma inferior o yendo con los puños. El juego paso de tener una progresión en subida, a clavarse en una meseta por un rato.

Pero claro, también podemos vender objetos. Yendo a lugares específicos, no en el pueblo. Primero hay que descubrir donde estan los vendedores en un mapa procedural, ir y darle todo lo que tengas por… ¿2 almas?. Los precios tampoco tienen un buen balance. Se paga más por la cantidad de flechas que por un set entero o armas de nivel alto.

Además no existe una habilidad universal para aumentar la durabilidad del arma. En la clase guerrero, por ejemplo, tenemos para aumentar la durabilidad del set, aunque este no se rompe tan rápido como las armas… Por lo que el juego casi que te obliga a llevar constantemente 2 armas buenas. Y recordemos que todo esto es tiempo, juntar recursos y de manera contrarreloj.

También está el tema del tracking. Los enemigos muchas veces te persiguen por todo el mapa durante mucho tiempo, te pegan por fuera de la pantalla y salen hasta debajo de las rocas. Casualmente mucho más cuando tenes poca vida o te toca agarrar un portal, recuperar tu botín o alguna actividad que requiera mantener apretado una tecla mientras sos vulnerable a todos los ataques. Y ni se diga de revivir compañeros o la habilidad de autolevantarte, es como si tuviera un “taunt” de enemigos, se ponen muy agresivos.

Todas estas cositas, sumada a muchas más, son detalles que se arrastran y se hacen pesados con el pasar de las horas. Al principio se pasan por alto pero luego de muchas partidas, son situaciones que podrían verse muy mejoradas con un buen balance del juego. Algo que esperemos ver corregido en futuras actualizaciones.

JUGABILIDAD Y PROGRESIÓN

Ya hablamos de lo que es Midgard, de lo que propone y de como funciona. Ahora veamos como se juega entre cada partida.

En Midgard comenzaremos sin nada, recolectando algunos recursos y crafteando mejores herramientas, equipamiento y armas. Pero esto no va a ser para siempre, es un early game que debemos repetir en cada intento. Aunque no debemos quitarle atención para nada porque ya que es una carrera contra la noche, los días y los gigantes, no tenemos tiempo que perder. El early game es muy importante, no debemos perder tiempo. Por eso las primeras partidas serán de aprendizaje.

Llegando al mid game, lo que podemos considerar como los primeros días después de elegir una clase y empezar a subir nuestro árbol de habilidades. En este momento debemos encontrar un balance entre nuestras tareas.

Por un lado la progresión individual para llegar al nivel máximo, que es el nivel 10 y que no nos permitirá completar nuestro árbol sino que debemos decidir que rama vamos a priorizar.

Por otro tendremos la quest principal, que nos llevará hacia nuevas tierras donde debemos liberar al Fenrir, entre otras cosas. Esto lleva tiempo, recursos y cooperación. Por lo que el juego se trata de balance. No velocidad extrema ni desesperarse por querer hacer más daño, entrar a regiones nuevas, etc. Sino encontrar el balance de todo ello.

El late game, cuando ya estamos nivel 10 es un poco más relativo. Si bien depende del nivel general de todos los jugadores, el progreso de la aldea y sus defensas, etc. No hay que dormirse en los laureles. Recordemos que estamos acá para sobrevivir al Ragnarok e irnos por el Bifrost, no para estar eternamente viviendo en nuestro poblado. Por lo que hay que completar la misión principal, antes de que el Helheim sea más fuerte que nosotros.

Lo importante es que ganemos o perdamos, siempre ganamos. Es decir, desbloqueamos nuevas clases, objetos y aprendemos. Ahora lo que nos falta es voluntad de volver a empezar de cero luego de tantos días o bien, si ya hemos desbloqueado todo, encontrar un incentivo para seguir jugando. Pero por mientras, Midgard te puede dar más de 20hs de pura diversión.

RENDIMIENTO

En general, el juego va super bien. En mi caso estoy jugando en PC con una CPU Intel I7 6700k, GPU Nvidia 1070ti y 32Gb de Ram. Por lo que, en calidad Ultra, el juego va por encima de los 120fps sin problemas.

La conexión de los servidores en mi experiencia de casi 20hs ha sido satisfactoria, nunca he tenido problemas de desconexiones y siempre hay gente activa para jugar. Al menos de momento. Y por lo general se juega a 60-80ms, aunque algunas veces podemos entrar en servidores con más de 160ms. No es injugable pero si vamos a tener un poco de delay.

Si hablamos del juego en si, me he encontrado algún que otro bug como que por ejemplo, al morirme, mi cofre con los elementos que debo recuperar aparezcan encima de una estructura a la que no se puede llegar por ningún medio. Ya que el personaje no salta ni trepa, solo se puede subir crafteando rampas pero estas no llegan tan alto. Por lo que perder todo el inventario por un error de coordenadas, puede ser bastante molesto.

Por otro lado, algunas veces las hitboxes suelen ser un poco raras, lo que puede solventarse con determinadas clases de personajes ya sea por el perk de evitar el daño al evadir o por tener curación, escudo, etc. Sin embargo, algunas veces te pueden empujar hacia un lugar y quedarte trabado sin poder salir. Lo mismo con algunas escaladas en rampa, puede ser tu fin si quedas trabado entre una rampa y una montaña.

Todas estas cositas y pequeños detalles, pueden mejorarse para hacer de la experiencia algo más satisfactorio. Como verán, no es de gravedad pero son detalles que afectan a la larga y con el pasar de las horas.

EN RESUMEN

Tribes of Midgard es un juego online muy variado, con muchas opciones y muy divertido tanto para jugar solo, en matchmaking o con amigos. Si te gusta el elemento roguelike y todo lo demás que ofrece este título, sin dudas tiene mi visto bueno. Todavía tiene varias cosas que mejorar, balancear y corregir, pero en vistas de una buena base, tenemos confianza de que Midgard será un lugar mucho mejor conforme pase el tiempo.

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